De vez en cuando la saco de mi agenda y aspiro un poco Huele a pera pero se transforma en algo más En acciones y situaciones En momentos y evidencias Por eso tiene un sabor a catarsis
Le eché un vistazo a mi empanada de pollo y no parecía recién horneada, parecía más bien ese subproducto de la máquina bien pulida y engrasada comprada hace poco en la panadería de la que proviene, y debo reconocer que lo que más me gusta de la siguiente analogía es que uno no puede parar de reírse cuando la razón es suficientemente buena, pero bueno, todos tenemos derecho a dejarnos engañar, casi deberíamos luchar por ese derecho, hacer una huelga, organizar una marcha por la avenida segunda para terminar en la Plaza de la Democracia, sí, ahí donde Don Abel nos regalaba Tamales para que votáramos por él, jajá, es increíble y aunque no es tema de actualidad creo que la gente votó más por “Comentarios con el Dr. Abel Pacheco” que por el mismo personaje en sí, pero a quien se puede culpar, que hay más tierno que un abuelito regalón que desvaría frase tras frase. Realmente me cae bien Don Abel de modo que ya no lo mencionaré, pero volviendo a la analogía, tal parece que al igual que la ...
Recordar es poner esa daga en la carne Es culminar en el principio mismo Pero hoy entretejí una vieja sensación que ahora crece Recordé el olor de su concavidad humedecida Los pequeños vellos que como campos florecían Incitando Persuadiendo Tentando El sabor de su flujo translúcido El sonido de una gota reventando en su piel Una blanca y espesa franja sellando el final Recordé el desatino de su locura Embriagante e inspiradora locura Y esas sensaciones como lienzos que abrían los poros Y dejaban caer la creación Ahora traspapelada entre mañanas y tiempo Tiempo de recordar para volver a olvidar Tiempo de no soñar para poder despertar La efímera estadía de las musas solo se compara a la vastedad de su presencia Y ahora comprendo lo posible que aún así pueden ser Como una guerra forjada entre carne y palabras Donde la víctima se ofrece voluntariamente A ser el próximo mártir por convicción Un dolor que solo tiene como resaca una pila de escritos Que se empolvan de...
Hay una luz que choca de frente contra una capa interior que es de cristal y de fuego, una señal disfrazada con piel y hecha de polvo, en el medio un par de esferas simulan ser las ideas perdidas, despidiendo un tenue az de tonalidad verde, sobre nosotros pilas de cuentos escritos por la mano del viento que lanzan los segundos, el tiempo, a un lugar más indicado. Ahora que solo puedo pensar en eso, no traerlo a ser carne y tiempo, parece la verdad ser susurrada a mi oído, tan bajo que no la puedo escuchar.
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