Turkesa


I

Sus ojos bajaron acariciando el verso
Su mano temblaba leyendo las líneas
Pronto descubrió que era más que cierto
Qué eso que leía era solo un beso
Que ante la lejanía buscaba la manera
De vencer tanto a la distancia como al tiempo
Recordé su sombra y perseguí su aliento
Restos de esquivo y sabio desenfreno
Atrapé sus manos, desperté soñando
Y fue su recuerdo lo que ardió en mi pecho.
Su única respuesta
Su único anhelo
Su boca entreabierta
Mi sudor cayendo
Un giro que nace
Una flor abriendo
Sus hermosos velos
Que incitan al vuelo

II

Comprendí la forma
Comprendí el método
Si hasta la vendimia aguarda su momento
Como no han de hacerlo mis ojos cayendo
Hacia mil personas a las cuales no espero
Hacia tu presencia que al fin asevero

III

Fue como extender mis brazos y entregarme a la corriente,
No nadar, adrede, salvo uno que otro poco de aire,
No anticipé al azar,
Eleve mi tono y tu frente replicó,
Respondió con curioso y simple reflejo
Mordiste tu labio inferior al primer deseo.

IV

Eres el martirio más placentero,
El vicio verdadero,
La iniciación con las manos al fuego.
Eres la boca que besa y que muerde,
La mano que roza y lastima,
Que ancla en mi piel y deja rastro,
Un dolor que trasciende y acaricia.

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