No Debatir
Esa línea que divide a la decisión de la oportunidad, a la balanza de la inclinación, al acertijo de la aleatoriedad. Algo de luz se filtra por la hendija y mi ojo atrapado por esa reacción se eleva hacia ella, tan solo para observar al otro lado, nunca es tarde para pretender que se decide, cuando solamente como imanes nos dejamos guiar hacia estas imágenes atractivas, nunca es demasiado tarde para ir hacia ese agujero y creer que se forja un destino, observando a través de él, nunca es mucho el calor cuando ese regazo nos ofrece descanso en medio de la incertidumbre de su perduración. Ahí radica lo hermoso de esta vida, en la falta de certeza, de lo contrario sería un juego simple, con unas pocas posibles soluciones, y unas menos posibles emociones.

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