Verdad impuesta

No era una persecución aunque pareciera, ni siquiera era una especie de infortunio constante que soliera terminar en choque o caída, en bofetada, no, era más bien un impulso solamente, uno que se veía venir pero que no tenía víctimas o beneficiados.
Así no más las cosas se suelen dar y poco a poco la verdad (que suele tener un cierto acento a deserción) que se permite ser un débil soplo de viento en un oído discreto, tímido incluso, que se inclina mientras la verdad se le manifiesta y dispone, pone un precio, verdad prostituida por las condiciones del tiempo que indica que lloverán decisiones propias que conducirán a fríos intensos, y que no se debe exponer el corazón a fuertes sacudidas nocturnas, en varias ocasiones este consejo es imposible de seguir, ¿ Qué sería de mi como hombre si renuncio a mi derecho de equivocarme, de ser un damnificado más de mis propios impulsos y de mis propias visiones de lo que podría ser felicidad, para mí no es más que un montón de cortas experiencias que se dan constantemente, yo quisiera un poco de esa constancia aunque no quería beberla rápidamente, sino verter los sorbos casi que a gotas y que cada gota fuera un escalofrío en la carne, ese es el objetivo de la felicidad ser relativamente infinita, o al menos que dure el mayor tiempo posible, casi siempre más que la propia vida.
¿Qué más da? De todas formas casi siempre uno no sabe identificar que sustancia calma esa clase de sed, muchas veces optamos por algunas poco efectivas las cuales se manifiestan en pérdida de los sentidos y “La Nausea”, ¿qué diría Sartre de esto?, seguramente solo vomitaría hacia adentro como solía hacerlo, trataría de dormir sobre sus impasibles necesidades de verdad.
Más ahora que ese viento a dejado de soplar y creo que puedo reclinarme en mi silla y saborear algo de café y un cigarrillo, me doy cuenta de que esa verdad tan condicionada a la que tenemos acceso no suele ser suficiente, ciertamente sería mejor una patada en el culo y un disfraz de payaso interesado en un arte impuesto, por lo menos así seríamos uno más en un mundo que no existe y podríamos decir:
“Considero que le falta pasión, póngale un poco más de profundidad a esas sombras para que reflejen lo que lleva por dentro”
A lo cual yo respondería: “si pudiera optar por callarse seguramente entraría en etapa de auto aceptación, cosa que le produciría la extinción total de su poca capacidad creativa”
Desde luego este es un tipo de verdad adquirida, la que se adquiere siendo capaz de ser un simple y llano “malparido”, pero de alguna u otra esta forma puede que sea quizás la más real de las verdades, de todas maneras el objetivo de la verdad es producir lesiones a quienes la esconden y desgarrar a los que la descubren, ahora creo saber porqué la humanidad ha vivido en la mentira por milenios, al igual que la pequeña población de la que provenimos, también sigue siendo pequeña nuestra frontera del entendimiento, por eso tratamos de entender mentiras, para concluir con una mentira más grande, para qué estudiamos algo que nos enferma?, para resolver necesidades económicas y sociales, así como tener el poder para ser más ante los congéneres Homo-Sapiens (tal vez lo último sí tiene un poco de verdad Biológica), para que tenemos el dinero? Para comer, sin embargo no comemos dinero, comemos alimento; ¿cuando fue que se le puso un precio a la creación?; ¿cuando se descubrió que el garrote es más efectivo que la palabra?; ¿cuando se acusó al inocente para convertirlo en culpable y al culpable darle un garrote más grande que asegurara su inocencia futura? Así es la ley del hombre, que desde luego afecta también a la mujer, así se yergue la verdad del Judas moderno; ¿mártir o traidor? Solo podríamos responderlo y seguir lejos de la verdad.
Pues en todos los casos se actúa por premeditación y con la mente puesta en el final y no en donde nos encontramos, por eso el primer acercamiento puede ser el final, por eso me asombro al ver que aun alguna hermosa ave se puede jactar de ser el arte de Dios, que una ventisca puede arrancar las hojas de los árboles y cercenar sus ramas para seguir dando vida y reventar en flor el siguiente verano, por eso todo cuanto creamos tiene un dejo de perdición, pues detrás se esconde la única verdad totalmente concreta del hombre moderno:
… “la vanidad”.
Así no más las cosas se suelen dar y poco a poco la verdad (que suele tener un cierto acento a deserción) que se permite ser un débil soplo de viento en un oído discreto, tímido incluso, que se inclina mientras la verdad se le manifiesta y dispone, pone un precio, verdad prostituida por las condiciones del tiempo que indica que lloverán decisiones propias que conducirán a fríos intensos, y que no se debe exponer el corazón a fuertes sacudidas nocturnas, en varias ocasiones este consejo es imposible de seguir, ¿ Qué sería de mi como hombre si renuncio a mi derecho de equivocarme, de ser un damnificado más de mis propios impulsos y de mis propias visiones de lo que podría ser felicidad, para mí no es más que un montón de cortas experiencias que se dan constantemente, yo quisiera un poco de esa constancia aunque no quería beberla rápidamente, sino verter los sorbos casi que a gotas y que cada gota fuera un escalofrío en la carne, ese es el objetivo de la felicidad ser relativamente infinita, o al menos que dure el mayor tiempo posible, casi siempre más que la propia vida.
¿Qué más da? De todas formas casi siempre uno no sabe identificar que sustancia calma esa clase de sed, muchas veces optamos por algunas poco efectivas las cuales se manifiestan en pérdida de los sentidos y “La Nausea”, ¿qué diría Sartre de esto?, seguramente solo vomitaría hacia adentro como solía hacerlo, trataría de dormir sobre sus impasibles necesidades de verdad.
Más ahora que ese viento a dejado de soplar y creo que puedo reclinarme en mi silla y saborear algo de café y un cigarrillo, me doy cuenta de que esa verdad tan condicionada a la que tenemos acceso no suele ser suficiente, ciertamente sería mejor una patada en el culo y un disfraz de payaso interesado en un arte impuesto, por lo menos así seríamos uno más en un mundo que no existe y podríamos decir:
“Considero que le falta pasión, póngale un poco más de profundidad a esas sombras para que reflejen lo que lleva por dentro”
A lo cual yo respondería: “si pudiera optar por callarse seguramente entraría en etapa de auto aceptación, cosa que le produciría la extinción total de su poca capacidad creativa”
Desde luego este es un tipo de verdad adquirida, la que se adquiere siendo capaz de ser un simple y llano “malparido”, pero de alguna u otra esta forma puede que sea quizás la más real de las verdades, de todas maneras el objetivo de la verdad es producir lesiones a quienes la esconden y desgarrar a los que la descubren, ahora creo saber porqué la humanidad ha vivido en la mentira por milenios, al igual que la pequeña población de la que provenimos, también sigue siendo pequeña nuestra frontera del entendimiento, por eso tratamos de entender mentiras, para concluir con una mentira más grande, para qué estudiamos algo que nos enferma?, para resolver necesidades económicas y sociales, así como tener el poder para ser más ante los congéneres Homo-Sapiens (tal vez lo último sí tiene un poco de verdad Biológica), para que tenemos el dinero? Para comer, sin embargo no comemos dinero, comemos alimento; ¿cuando fue que se le puso un precio a la creación?; ¿cuando se descubrió que el garrote es más efectivo que la palabra?; ¿cuando se acusó al inocente para convertirlo en culpable y al culpable darle un garrote más grande que asegurara su inocencia futura? Así es la ley del hombre, que desde luego afecta también a la mujer, así se yergue la verdad del Judas moderno; ¿mártir o traidor? Solo podríamos responderlo y seguir lejos de la verdad.
Pues en todos los casos se actúa por premeditación y con la mente puesta en el final y no en donde nos encontramos, por eso el primer acercamiento puede ser el final, por eso me asombro al ver que aun alguna hermosa ave se puede jactar de ser el arte de Dios, que una ventisca puede arrancar las hojas de los árboles y cercenar sus ramas para seguir dando vida y reventar en flor el siguiente verano, por eso todo cuanto creamos tiene un dejo de perdición, pues detrás se esconde la única verdad totalmente concreta del hombre moderno:
… “la vanidad”.
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