A Timotina Labinette (my guitar)
Aún hueles a alpiste de aves muertas,
a madera tallada en otoño.
Tu olor invade cada espacio que sigue vacío, y te deslizas por mi piel en madrugadas.
Eres el orgasmo de estrellas que se estrella en mis manos, cuando mis dedos acarician tu figura y tu frío.
Cantas y lloras junto a mí.
Aveces ríes, a veces te duele mi amor.
Tú pagas mi desdicha de hombre, cuando callo
y ruegas cantar una vez más.
Mi fiel dama silenciosa.
Sabes quien te ama y quien te odia.

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