Campo de piel

Esa tela flota abrazada frigidamente a la vigilia, esa mano se esparce en varios planos de alcance, el campo de piel define las verdades que se acercan, bebo un poco más y luego veinticuatro pocos más, pronto son trescientas tres veces en que sigue siendo poco para deshojar, el árbol sigue plenamente erguido y brillante, devuelve la luz al espacio abierto.
Me asomo a su ojo y la tela adentro se abraza frigidamente, caer abiertamente y adrede es todo un método, desatar el camino hacia la caída libre de lo repentino, de lo que venga.
Sigo inhalando un poco más de ese humo y se esparce en varios planos de alcance, siguen siendo muchos pocos de ese escape gris, mi boca sigue sin control impuesto, mucho menos acatado, tierra de fragmentos y petróleo, destruimos un poco de hueso y extraemos un poco de sangre, con eso se construye el camino hacia la caída libre de lo repentino, de lo que vendrá.
Las voces tejen redes en las que descansa la inercia, demasiada quietud en medio del huracán, una trinchera en la que no se debe voltear a ver, donde mi aire sigue sin control impuesto y sigo esperando, el tiempo corre a pocos, todos esos pocos ahora llegan a ver el sol, y el árbol erguido devolvió toda la luz al espacio abierto, la mente soñaba con el viaje y el cuerpo seguía siendo la herramienta ideal, un campo de piel.
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