Erótico Uno

En la profunda armonía del susurro
gritan las cuerdas y desespero
la piel se rompe y explota el aliento
empieza la noche a oler a tu cuerpo
tu silueta deambula
tu frente suda
se mojan tus arcos
tus pechos revientan como un capullo en flor
simulando luces en su contorno dorado
tu alma se desnuda entre mis manos
reptil laberinto de placer
Observas la figura erguida tras el manto
Marcas mi pecho
Puedo sentir las heridas de tu amor
Bebiendo de mi carne un néctar mortal
Tu sexo se transforma a una danza y compás
Rasgan los violines
Las cuerdas parecen reventar
Derramas tu vino en mi espalda
Las velas delinean tu cuerpo
Humedad
Gritas desesperada
Pides un poco más de dolor
No te basta que duerma en la sangre
Que hierva
Que queme
Que embriague
La bestia desfila feroz
Hacia el despliegue de tus piernas
Se acelera tu aliento
Tus uñas se clavan en mi piel
Musa
El más grande placer transformado en verso...
...de repente,
El ave vuela tan alto y con tal vigor
Que en un momento efímero pierde la razón
Tus alas desplegadas se empiezan a cerrar
El sudor deja de correr
El vino ya no se derrama
La lluvia se detiene
Estás desnuda y agotada
Sobre mi cama
Simulas en la oscuridad a un ángel de negro
Beso tus manos
Tus labios me saben a incienso
Te amo
Y me quedo dormido en tu pecho.
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